El paciente se sienta en el diván del psicoanalista y le confiesa que sus padres le mintieron constantemente durante su vida. Enumera varias mentiras y engaños que sus padres le dijeron y que afectaron su forma de ver la realidad. Al terminar de contarlas, tanto él como su terapeuta rompen en llanto al darse cuenta de lo engañados que estuvieron y cómo eso moldeó sus vidas.