ELOGIO DEL DESIERTO
Mundo generoso del desierto, sólo nos impone un  tirano: el viento. Sólo un poder: el Sol. Sólo una autoridad: el Silencio.
Plenitud y vacío. El universo es un desierto.
Y el centro del desierto nos invita a abandonarlo todo y a comprenderlo todo
Bosque de dunas, cerros quebrados junto al río seco. En este laberinto sólo se pierde el viento.
No hay nada que buscar, ni nada que hallar, porque nada se ha perdido
Página benevolente: puedes escribir en el papel del desierto lo que quieras,
con la certeza de que nadie podrá leerlo mañana.
Arena gris o dorada por la aurora, aire sin puerto, donde ser o no ser es lo mismo, inmensa locura sin orillas
Padecía la locura del desierto. Quienes van por ese camino ya no regresan:¿para qué?
El desierto es una música. Y una danza
Libera a la mente del hechizo de las formas.
Desde una paz profunda el desierto nos interroga: ¿crear el mundo otra vez?
Lo que define al desierto, precisamente, es la no definición: tierra de nadie.
Borra fronteras, disuelve límites, desvanece formas, desconcierta mentes
¿Y cuál es la verdad del desierto? El vacío. ¿Para qué sirve? Para nada.
Luego de la sensualidad del oasis…
…  el silencio
Versos del poema Elogio del Desierto del escritor peruano, Martín Horta.

Desierto