Los navegadores web como Internet Explorer, Firefox y Chrome permiten a los usuarios acceder a contenido en la web de forma ilimitada. Estos navegadores almacenan marcadores o favoritos para que los usuarios puedan acceder fácilmente a páginas que visitan con frecuencia, organizándolas en carpetas y subcarpetas. Una prueba encontró que Chrome cargaba páginas más rápido que Firefox o Internet Explorer.