El documento describe la experiencia de la autora Olga Lengyel como prisionera en los campos de concentración nazis de Auschwitz y Birkenau durante la Segunda Guerra Mundial. Explica cómo los alemanes evitaban usar palabras como "asesinato" o "muerte por gas", y en su lugar escribían eufemismos como "Tratamiento Especial" junto a los nombres de los prisioneros, cada uno de los cuales significaba una muerte horrible. El libro pretende compartir la experiencia de la autora para evitar que el futuro se repita.