En la antigua China, los dragones eran considerados criaturas míticas poderosas que adoptaban características de varios animales. Se creía que los dragones protegían elementos naturales como el agua, la tierra y el fuego, y servían como guardianes. También representaban conceptos como la riqueza y la sabiduría. Aunque hoy sabemos que los dragones mágicos sólo existen en la imaginación, en la antigua China se creía firmemente que poseían poderes sobrenaturales y eran una parte importante de la vida cotidiana.