El documento presenta una discusión sobre la doctrina de la iglesia. Indica que para muchos cristianos hoy, la doctrina de la iglesia no es importante porque no tiene peso. Sin embargo, señala que Jesús fundó la iglesia y se identifica con ella, y que la iglesia es fundamental para llevar el evangelio a las naciones. Concluye que Jesús es el Señor de la iglesia y estableció los principios que la rigen, y que los cristianos deben identificarse y comprometerse con la iglesia.