El alcoholismo es una enfermedad adictiva que provoca dependencia física y mental, lo que lleva a la pérdida de control sobre el consumo de alcohol. Se clasifica en alcohólicos pasivos, que sufren las consecuencias del alcoholismo en su entorno, y alcohólicos activos, que viven en un estado constante de crisis. Las causas incluyen factores hereditarios, educacionales y psicológicos, y el consumo excesivo de alcohol afecta negativamente la salud física y mental, especialmente en jóvenes en desarrollo.