Mae, una anciana de 75 años, sorprende a sus amigas al pedir postres en lugar de platos principales durante una comida. Ella explica que a su edad está probando todo lo que puede antes de morir, porque la vida es corta y no quiere perderse de nada bueno. Mae anima a vivir plenamente cada día y a disfrutar de las pequeñas cosas que dan felicidad.