Un hombre desempleado se presenta a una entrevista de trabajo para limpiar baños en IBM. A pesar de que le ofrecen el trabajo, es rechazado cuando confiesa no tener una dirección de correo electrónico. Con sus últimos $40, empieza a vender frutillas de puerta en puerta y descubre que es un buen negocio. En cinco años, construye una de las empresas alimenticias más grandes del país. Irónicamente, ahora necesita una dirección de correo electrónico para contratar un seguro de jubilación.