Este documento discute el dilema entre humanos y robots. Explora si los robots podrían eventualmente reemplazar a los humanos o desarrollar sentimientos como los humanos. Aunque los robots han asumido muchas tareas humanas, el autor argumenta que los ingenieros no podrán crear robots que realmente sientan emociones u otras cualidades humanas únicas. Concluye que los robots son útiles y han beneficiado a la humanidad, por lo que debemos aceptarlos y dejar que la tecnología siga su curso.