Un disco duro almacena datos usando discos magnéticos giratorios. Se compone de platos giratorios cubiertos con material magnético sobre los cuales cabezales de lectura/escritura graban y leen datos en sectores concéntricos. Los discos duros han ido aumentando su capacidad a la vez que disminuyendo de tamaño, siendo opciones comunes de 3.5, 2.5 y 1 pulgadas.