El primer documento habla sobre un hombre alcohólico que compra un gato negro que se convierte en su amuleto de mala suerte. Un día, borracho, le arranca un ojo al gato y luego lo mata, colgándolo de un árbol. A partir de entonces, su suerte cambia y su casa se quema hasta los cimientos, dejando solo la silueta del gato negro en la pared.
El segundo documento describe a dos estudiantes en el siglo XIX que robaban cadáveres humanos para diseccionarlos