El joven rey sueña dos sueños que lo preocupan. En el primero, ve a un tejedor trabajando en condiciones miserables que le dice que aunque los hombres sean libres, los poderosos oprimen a los débiles. En el segundo sueño, ve a esclavos remando en una galera bajo el sol abrasador y siendo azotados. Estos sueños lo llenan de terror y lo hacen dudar sobre su posición como rey.