El documento resume los eventos de un día en el Coliseo de Roma antigua. Más de 100,000 romanos se reunieron para presenciar sangrientas exhibiciones de combates entre gladiadores y hombres armados que luchaban entre sí, todo para entretener y satisfacer la sed de sangre del público. El emperador Decio y otros nobles romanos observaban desde posiciones elevadas mientras la multitud aplaudía con fervor la violencia y muerte en la arena.