El documento describe el pecado oculto de Acán tras la conquista de Jericó por parte de Israel. Acán desobedeció la orden de Dios de no tomar nada de la ciudad maldita, y en secreto se quedó con objetos de plata y oro. Esto provocó la ira de Dios y la derrota de Israel en su siguiente batalla. El pecado oculto de Acán contaminó a todo el pueblo y solo fue revelado por Dios, mostrando la importancia de la obediencia, la santidad y la confesión de los pecados.