El documento afirma que Dios es el dueño de todo, incluyendo la tierra, la vida, los hijos, el trabajo, el dinero y el tiempo, y enfatiza la importancia de reconocer esta propiedad divina. Se menciona a Satanás como usurpador que ofrece cosas a un alto precio, lo que lleva a la muerte espiritual. Se refuerza la idea de que todo lo que existe fue creado por Dios y que debemos actuar sabiamente con lo que nos ha dado.