El sacerdote Domingo Urtasun recibió una carta de ETA exigiéndole más cooperación por la causa independentista vasca. Urtasun respondió públicamente rechazando las demandas de ETA y condenando su violencia y falta de respeto por las víctimas del terrorismo. Urtasun se considera católico antes que vasco y rechaza la idea de una "iglesia vasca" separada, así como la propuesta de poner nombres vascos a los niños que bautiza o votar por formaciones independentistas.