La leyenda cuenta que un ermitaño llamado Haakon pidió a Dios cambiar lugares con Él en la cruz. Dios aceptó con la condición de que Haakon guardara silencio siempre, sin importar lo que viera. Más tarde, Haakon rompió su promesa al defender a un joven inocente de una falsa acusación, por lo que tuvo que dejar la cruz y Dios le explicó que Su silencio es sabio porque conoce lo que es mejor aunque los humanos no lo entiendan.