El Sultán tuvo un sueño en el que se le caían todos los dientes. Llamó a un primer sabio para que interpretara el sueño, quien dijo que cada diente caído representaba la pérdida de un pariente, enfureciendo al Sultán. Llamó a un segundo sabio, quien interpretó el sueño positivamente diciendo que el Sultán sobreviviría a todos sus parientes, agradándole esta interpretación. Cuando el segundo sabio salía del palacio, un cortesano le preguntó por qué al primero le pagaron con latigazos m