Samuel Morse inventó el telégrafo eléctrico en 1837, el cual revolucionó las comunicaciones a larga distancia al permitir la transmisión rápida de mensajes. En 1840, Morse patentó su telégrafo eléctrico y en 1846 se instaló la primera línea telegráfica entre Washington D.C. y Baltimore. El telégrafo creó un cambio profundo en las comunicaciones antes del cual se dependía de mensajeros a caballo.