Copito era un tigre blanco que se sentía solo después de que su amigo naranja Coco se fuera a otro país debido al frío. Ningún otro animal quería jugar con Copito solo porque era blanco. Cuando Coco regresó, le dijo a Copito que no importaba que fueran de colores diferentes, y los dos se divirtieron jugando juntos. Los otros animales aprendieron la lección de no discriminar a los demás por su apariencia.