Nerino fue nombrado jefe de la tribu y se esperaba que luchara contra la gran bestia que los aterrorizaba, como era la costumbre. Sin embargo, Nerino no preparó un ejército ni entrenó guerreros, sino que cambió el asentamiento de la tribu cuando la bestia atacaba. Una noche de invierno, Nerino preparó un grupo de guerreros y los llevó a la cueva de la bestia, donde la encontraron débil y enferma, pudiendo así apoderarse fácilmente del ojo de fuego y encaden