Un hombre de edad avanzada visitó una clínica para curar una herida en la mano. Le explicó al doctor que tenía prisa por ir a desayunar con su esposa que vivía en una residencia de ancianos, a pesar de que ella ya no lo reconocía. Cuando el doctor le preguntó por qué era tan importante estar con ella si no lo reconocía, el hombre respondió "Ella ya no sabe quién soy yo, pero yo todavía sé muy bien quién es ella".