Tienes razón en señalar que la cuestión de si uno es verdaderamente cristiano es extremadamente importante, ya que está relacionada con el destino eterno. Sin embargo, al abordar este tema tan delicado, es crucial hacerlo con humildad, compasión y cuidado, para no causar daño ni desilusión innecesaria. Un enfoque basado en el amor, la comprensión y el apoyo mutuo es lo más apropiado.