La elegancia requiere calidad. La calidad se refiere a los materiales, hechura y acabado de una prenda. Una prenda de calidad proyecta elegancia por sí misma sin necesidad de muchos adornos. Para lograr elegancia, es importante controlar el deseo de tener demasiadas cosas de baja calidad y en su lugar preferir prendas de alta calidad aunque sean menos. La calidad resulta más económica a largo plazo.