El documento explica la diferencia entre los dones del Espíritu Santo y los frutos del Espíritu. Los dones son dados a la Iglesia para edificar el cuerpo de Cristo, mientras que los frutos son el resultado de la acción del Espíritu Santo en nosotros que nos hace ser cristianos y dar buenos frutos. Permanecer unidos a Jesús a través de la fe es la única forma de llevar fruto, no para glorificarnos a nosotros mismos sino para glorificar a Dios.