Un veterinario debe primero determinar si un caso es una emergencia o una consulta. En emergencias, se sigue el ABC de primeros auxilios: restaurar las vías respiratorias y circulación, inmovilizar al paciente y proveer analgésicos y soporte. En consultas, se determina si es un problema de adultos o crías, y se identifica el síndrome para establecer hipótesis diagnósticas. Finalmente, el examen clínico aporta el 20% restante de información para el diagnóstico.