El documento argumenta que los medios de comunicación tienden a destacar egresados de universidades públicas que se han involucrado en actividades ilegales como la guerrilla, pero no mencionan egresados de universidades privadas que han cometido delitos de cuello blanco como corrupción. Señala que si los medios van a estereotipar las universidades públicas como productoras de guerrilleros, también deberían estereotipar las privadas como productoras de ladrones de cuello blanco que se roban el dinero público.