La cultura emo se caracteriza por una filosofía de vida pesimista y deprimente, donde se promueve la delgadez extrema, el aislamiento social y sentimientos de sufrimiento y rechazo. Los padres deben estar alertas a los riesgos de esta subcultura, como el cortarse la piel o consumo de drogas, y buscar ayuda profesional si su hijo muestra signos de identificarse con ella.