La encriptación transforma la información en una forma difícil de descifrar mediante el uso de algoritmos y llaves. Existen dos tipos principales de encriptación: la encriptación asimétrica utiliza llaves públicas y privadas para que dos partes puedan comunicarse de forma segura, mientras que la encriptación simétrica usa una sola llave privada para almacenar información de forma segura. La encriptación se ha vuelto más fuerte con el tiempo al usar llaves más largas de 128-1024 bits y algoritmos como AES y RSA.