Una poesía Blas de Otero Entonces y además
Entonces y además Cuando el llanto, partido en dos mitades, cuelga, sombríamente, de las manos, y el viento, vengador, viene y va, estira el corazón, ensancha el desamparo.
Entonces y además Cuando el llanto, tendido como un llanto silencioso, se arrastra por las calles solitarias, se enreda entre los pies, y luego suavemente se deshace.
Entonces y además Cuando morir es ir donde no hay nadie, nadie, nadie; caer, no llegar nunca, nunca, nunca; morirse y no poder hablar, gritar, hacer la gran pregunta.
Entonces y además Cuando besar una mujer desnuda sabe a ceniza, a bajamar, a broza, y el abrazo final es esa franja sucia que deja, en bajamar, la ola.
Entonces y además Entonces, y también cuando se toca las dos manos el vacío, el hueco, y no hay donde apoyarse, no hay columnas que no sean de sombra y de silencio.
Entonces y además Entonces, y además cuando da miedo ser hombre, y estar solo es estar solo, nada más que estar solo, sorprenderse de ser hombre, ajenarse: ahogarse sólo.

Entoncesyademás.blasdeotero

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    Una poesía Blasde Otero Entonces y además
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    Entonces y ademásCuando el llanto, partido en dos mitades, cuelga, sombríamente, de las manos, y el viento, vengador, viene y va, estira el corazón, ensancha el desamparo.
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    Entonces y ademásCuando el llanto, tendido como un llanto silencioso, se arrastra por las calles solitarias, se enreda entre los pies, y luego suavemente se deshace.
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    Entonces y ademásCuando morir es ir donde no hay nadie, nadie, nadie; caer, no llegar nunca, nunca, nunca; morirse y no poder hablar, gritar, hacer la gran pregunta.
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    Entonces y ademásCuando besar una mujer desnuda sabe a ceniza, a bajamar, a broza, y el abrazo final es esa franja sucia que deja, en bajamar, la ola.
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    Entonces y ademásEntonces, y también cuando se toca las dos manos el vacío, el hueco, y no hay donde apoyarse, no hay columnas que no sean de sombra y de silencio.
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    Entonces y ademásEntonces, y además cuando da miedo ser hombre, y estar solo es estar solo, nada más que estar solo, sorprenderse de ser hombre, ajenarse: ahogarse sólo.