Abraham hace un pacto con Dios en el que Dios acuerda perdonar las ciudades de Sodoma y Gomorra si encuentra a un número específico de personas justas viviendo allí. Abraham negocia con Dios para reducir el número requerido de justos, argumentando que no debería destruir la ciudad si se encuentran diez personas justas. Finalmente, Dios se va después de hablar con Abraham, quien regresa a su lugar.