El exprimidor fue inventado en 1893 por J. Thomas White para extraer el jugo de cítricos de forma sencilla. Funciona aplicando presión a la fruta cortada para separar la pulpa mediante el principio de Pascal. Los exprimidores manuales suelen tener forma ovalada para colocar la mitad de la fruta y ejercer presión, mientras que los de limón se asemejan a unas tijeras con agujeros. También existen máquinas automáticas para producir zumo de forma rápida en bares y hoteles.