La fábula clásica de la hormiga y la cigarra se adapta a la realidad argentina. La hormiga trabaja todo el verano para prepararse para el invierno, mientras la cigarra se divierte. Cuando llega el invierno, la hormiga está cómoda en su casa con comida, pero la cigarra pasa hambre y frío. Esto genera quejas sobre la desigualdad y la cigarra reclama ayuda al gobierno, que aumenta los impuestos a la hormiga hasta que esta debe irse del país. Al final, la cigarra muere de sobredosis