El documento es un discurso de Facundo Cabral nominado al Premio Nobel de la Paz en 2008. En él, Cabral anima al lector a no sentirse deprimido sino distraído de las maravillas de la vida como la naturaleza, y que aunque se sienta solo, la soledad permite el autoconocimiento. También dice que la vida trae lecciones a través de problemas y que el futuro depende de Dios, por lo que hay que vivir en el presente y seguir al corazón antes que a la cabeza.