El documento propone que los afectados por enfermedades raras sean reconocidos como una población vulnerable que requiere protección especial en la reforma de salud. Argumenta que actualmente no son considerados en las políticas de salud y que enfrentan barreras para acceder a la atención. Propone que se respeten los principios de igualdad, derechos, equidad, participación social e inclusión, y solidaridad para garantizar sus derechos a la salud y protección social.