Parábola del trueque
Final alternativo
TLRIID 123
 Hernández Rivera Valeria
 Rodríguez Vargas José Gabriel
 Pérez Soto Brandon Emanuel
 Jimarez López Estefany Itzel
Pasé largos días al lado de Sofía, aunque cada vez mas se le notaba el deseo de
ya no estar conmigo, entonces empeoró nuestra relación de matrimonio, ya no
comíamos, ni dormíamos juntos, ni siquiera hablábamos; insistí varias veces para
mejorar nuestra situación pero se negaba.
Por las noches no podíamos dormir, yo desde el sofá de la sala , donde dormía, la
escuchaba llorar toda la noche reprochando sobre mi decisión de no cambiarla, eso
realmente le afectó mucho. Al cabo de un mes se le veía andar por toda la casa
enferma, triste y despeinada, había perdido total interés hasta de su aspecto.
Una mañana después de desayunar nuevamente solo, salí a despejarme y pensar
un poco, Sofía ya no quería estar conmigo desde hace mucho tiempo, la
culpabilidad la llevó a verse y sentirse así; recorrí varias calles sin un rumbo fijo,
llegando a una esquina me detuve a observar mi alrededor; de repente, vino a mi
mente la idea de que mi esposa ahogada en su depresión, intentaría quitarse la
vida y esa ocasión en la que yo había salido, era la oportunidad perfecta para
hacerlo.
Aun me quedé parado, no podía moverme de solo pensar que existía la posibilidad
de que Sofía cometiera tal acto, me imaginaba cosas horribles sobre como podía
encontrarla cuando llegara a casa, estaba realmente preocupado; recuperé un poco
mi movilidad, después de unos minutos y cuando por fin tuve completamente el
control, di unos pasos, uno más largo que el anterior, hasta que comencé a correr
mientras las imágenes de la muerte de Sofía venían a mi cabeza, se me salían unas
cuantas lágrimas porque la causa seria mi decisión.
Al llegar a mi casa, abrí la puerta apresurado y la busqué por todas partes, pero no
la encontré, estaba desesperado, no sabia donde estaba ni que iba a ser, grité muy
fuerte y me tiré al piso llorando.
Pasó una hora hasta que la casa estaba en total silencio, ahí fue cuando escuché
el llanto de Sofía, perseguí el ruido hasta la habitación y miré debajo de la cama
donde ella y yo solíamos dormir, me metí con ella y la abracé, ella aceptó y me
devolvió el gesto.
Desde ahí, ha ido mejorando nuestra comunicación, es claro que ella también
quería librarse de sus sentimientos y olvidarlos. Ambos nos sentíamos afortunados
de tenernos, una vez mas nos habíamos enamorado, jamás me arrepentí de no
haber hecho un trueque, porque tenia a una mujer maravillosa a mi lado.

Final alternativo

  • 1.
    Parábola del trueque Finalalternativo TLRIID 123  Hernández Rivera Valeria  Rodríguez Vargas José Gabriel  Pérez Soto Brandon Emanuel  Jimarez López Estefany Itzel Pasé largos días al lado de Sofía, aunque cada vez mas se le notaba el deseo de ya no estar conmigo, entonces empeoró nuestra relación de matrimonio, ya no comíamos, ni dormíamos juntos, ni siquiera hablábamos; insistí varias veces para mejorar nuestra situación pero se negaba. Por las noches no podíamos dormir, yo desde el sofá de la sala , donde dormía, la escuchaba llorar toda la noche reprochando sobre mi decisión de no cambiarla, eso realmente le afectó mucho. Al cabo de un mes se le veía andar por toda la casa enferma, triste y despeinada, había perdido total interés hasta de su aspecto. Una mañana después de desayunar nuevamente solo, salí a despejarme y pensar un poco, Sofía ya no quería estar conmigo desde hace mucho tiempo, la culpabilidad la llevó a verse y sentirse así; recorrí varias calles sin un rumbo fijo, llegando a una esquina me detuve a observar mi alrededor; de repente, vino a mi mente la idea de que mi esposa ahogada en su depresión, intentaría quitarse la vida y esa ocasión en la que yo había salido, era la oportunidad perfecta para hacerlo. Aun me quedé parado, no podía moverme de solo pensar que existía la posibilidad de que Sofía cometiera tal acto, me imaginaba cosas horribles sobre como podía encontrarla cuando llegara a casa, estaba realmente preocupado; recuperé un poco mi movilidad, después de unos minutos y cuando por fin tuve completamente el control, di unos pasos, uno más largo que el anterior, hasta que comencé a correr mientras las imágenes de la muerte de Sofía venían a mi cabeza, se me salían unas cuantas lágrimas porque la causa seria mi decisión. Al llegar a mi casa, abrí la puerta apresurado y la busqué por todas partes, pero no la encontré, estaba desesperado, no sabia donde estaba ni que iba a ser, grité muy fuerte y me tiré al piso llorando.
  • 2.
    Pasó una horahasta que la casa estaba en total silencio, ahí fue cuando escuché el llanto de Sofía, perseguí el ruido hasta la habitación y miré debajo de la cama donde ella y yo solíamos dormir, me metí con ella y la abracé, ella aceptó y me devolvió el gesto. Desde ahí, ha ido mejorando nuestra comunicación, es claro que ella también quería librarse de sus sentimientos y olvidarlos. Ambos nos sentíamos afortunados de tenernos, una vez mas nos habíamos enamorado, jamás me arrepentí de no haber hecho un trueque, porque tenia a una mujer maravillosa a mi lado.