Colegio de Ciencias y
Humanidades
Plantel Oriente
Taller de Lectura, Redacción e Iniciación a la
Investigación Documental
Pensamientos de Sofía en el texto: “Parábola del
trueque”
de Juan José Arreola
Profa.: Montealegre Avelino María Genoveva
Integrantes:
Rico Moctezuma A. Adriana
Romero Cruz Daniela Itzel
Rosales Ortega Mitzi Dolores.
Trujillo Cardoso Andrea
Grupo 123
Al escuchar el grito de “Cambio esposas viejas por nuevas” pasaron por mi mente
innumerables, pensamientos, entre ellos el que sin duda él me cambiaria.
Miré por la ventana y pude darme cuenta que las transferencias fueron muy
rápidas. Todas eran rubias y circasianas. Y más que rubias, doradas como
candeleros. Mis sospechas cada vez más se iban reafirmando, pues, ¿quién
quisiera a alguien como yo teniendo eso frente a sus ojos? No podía evitar
sentirme inferior a pesar de saber que intercambiar esposas siempre sucede, al
menos en esta isla
El mercader lanzó por último la perturbadora proclama: ¡Cambio esposas viejas
por nuevas! solo observé cómo él no hizo ningún movimiento o esfuerzo para
llevarme a donde estaban todos, pero, ¿por qué no lo hizo? Tenía la clara
oportunidad de poder tener algo mejor, me sentí molesta, ¿qué se diría de mí
ahora…?
Después de lo ocurrido, él y yo cenamos sin decir una palabra, pensaba en
cuestionarlo, pero el nudo en mi garganta no me permitía hacerlo, hasta que por
fin tomé valor y decidí preguntarle:
- ¿Por qué no me cambiaste?, cuestione, mientras me llevaba los platos
La vergüenza que en ese momento rodeaba todo mi cuerpo y mi mente era tan
grande e intensa que no podía ni mirarlo, esperé un segundo, pero su respuesta
fue nula.
Nos acostamos temprano, esa noche no pude pegar los ojos ni un solo momento,
cayendo al vacío en mi mente, rodeada de un frio silencio y una dura distancia
entre él y yo.
Al transcurso de los días el pueblo se tornaba cada vez más extraños, pues los
maridos nunca se separaban de las nuevas esposas, descuidando su trabajo, sin
tomar en cuenta ni pensar en un futuro.
Los esposos empezaban a comportarse sospechosos, hasta que se dieron cuenta
que el intercambio había sido una total estafa, las esposas no eran de segunda
mano, estaban tan reutilizadas que ya no se sabía. Ellos juraron que iban a
encontrar al mercader pasará lo que pasará.
Pude notar que algo entre nosotros había mejorado, me sentí tan bien por el
hecho que en mí no se había generado el intercambio pues, ¿qué hubiera sido de
mí?
A pesar de la felicidad y de la paz que volvió a la isla yo seguía preguntándome
tantas cosas que al parecer nunca las podré descubrir.

Pensamientos de Sofía: monologo

  • 1.
    Colegio de Cienciasy Humanidades Plantel Oriente Taller de Lectura, Redacción e Iniciación a la Investigación Documental Pensamientos de Sofía en el texto: “Parábola del trueque” de Juan José Arreola Profa.: Montealegre Avelino María Genoveva Integrantes: Rico Moctezuma A. Adriana Romero Cruz Daniela Itzel Rosales Ortega Mitzi Dolores. Trujillo Cardoso Andrea Grupo 123
  • 2.
    Al escuchar elgrito de “Cambio esposas viejas por nuevas” pasaron por mi mente innumerables, pensamientos, entre ellos el que sin duda él me cambiaria. Miré por la ventana y pude darme cuenta que las transferencias fueron muy rápidas. Todas eran rubias y circasianas. Y más que rubias, doradas como candeleros. Mis sospechas cada vez más se iban reafirmando, pues, ¿quién quisiera a alguien como yo teniendo eso frente a sus ojos? No podía evitar sentirme inferior a pesar de saber que intercambiar esposas siempre sucede, al menos en esta isla El mercader lanzó por último la perturbadora proclama: ¡Cambio esposas viejas por nuevas! solo observé cómo él no hizo ningún movimiento o esfuerzo para llevarme a donde estaban todos, pero, ¿por qué no lo hizo? Tenía la clara oportunidad de poder tener algo mejor, me sentí molesta, ¿qué se diría de mí ahora…? Después de lo ocurrido, él y yo cenamos sin decir una palabra, pensaba en cuestionarlo, pero el nudo en mi garganta no me permitía hacerlo, hasta que por fin tomé valor y decidí preguntarle: - ¿Por qué no me cambiaste?, cuestione, mientras me llevaba los platos La vergüenza que en ese momento rodeaba todo mi cuerpo y mi mente era tan grande e intensa que no podía ni mirarlo, esperé un segundo, pero su respuesta fue nula. Nos acostamos temprano, esa noche no pude pegar los ojos ni un solo momento, cayendo al vacío en mi mente, rodeada de un frio silencio y una dura distancia entre él y yo. Al transcurso de los días el pueblo se tornaba cada vez más extraños, pues los maridos nunca se separaban de las nuevas esposas, descuidando su trabajo, sin tomar en cuenta ni pensar en un futuro. Los esposos empezaban a comportarse sospechosos, hasta que se dieron cuenta que el intercambio había sido una total estafa, las esposas no eran de segunda mano, estaban tan reutilizadas que ya no se sabía. Ellos juraron que iban a encontrar al mercader pasará lo que pasará. Pude notar que algo entre nosotros había mejorado, me sentí tan bien por el hecho que en mí no se había generado el intercambio pues, ¿qué hubiera sido de mí? A pesar de la felicidad y de la paz que volvió a la isla yo seguía preguntándome tantas cosas que al parecer nunca las podré descubrir.