El grafeno es una estructura bidimensional de átomos de carbono que forma una malla hexagonal similar a un panal de abejas. Fue descubierto en 2004 por Andre Geim y Konstantin Novoselov, quienes lo aislaron usando cinta adhesiva para extraerlo de un trozo de grafito. El grafeno posee excelentes propiedades como alta conductividad térmica y eléctrica, resistencia y elasticidad, lo que genera interés en aplicaciones como baterías, electrónica, aeronáutica, detectores y medicina.