El grafeno es un material innovador, caracterizado por ser extremadamente delgado, fuerte y eficiente como conductor de calor y electricidad. Tiene aplicaciones potenciales en pantallas táctiles flexibles, cables de alta velocidad, super baterías y cámaras fotográficas más sensibles, aunque también plantea preocupaciones sobre su toxicidad. Su descubrimiento y estudio han sido reconocidos con el Premio Nobel de Física en 2010.