El documento contrasta las obras de la carne con el fruto del Espíritu según la Biblia. Las obras de la carne como la inmoralidad, idolatría y enemistad conducen a una vida de tormenta sin paz ni satisfacción, mientras que el fruto del Espíritu como el amor, gozo y paz ofrecen la vida que se busca. El documento enfatiza que los lectores deben decidir seguir a Cristo y su Espíritu en lugar de sus propios deseos carnales.