El graffiti llegó a Chile hace más de veinte años de la mano de jóvenes relacionados con el hip hop. Inicialmente se realizaba con instrumentos artesanales como tiza y carbón. Aunque algunos lo ven como un acto vandálico, para otros es un arte urbano que permite expresar mensajes sociales y políticos. En la actualidad el graffiti chileno continúa desarrollándose e influyendo en la publicidad y los medios de comunicación.