El grafiti en México comenzó en Tijuana influenciado por el estilo chicano de Estados Unidos, adoptado por pandillas locales llamadas "cholos". Se originó de manera similar al grafiti de Nueva York utilizando aerosoles y estilos como tags, bombas y murales. Las pandillas se organizan en "crews" lideradas que deciden dónde y cómo pintar, excluyendo escuelas e iglesias. Algunas crews como A.P.C. en la Ciudad de México siguen principios como darle vida a paredes en