El abuelo conejo Oscar intenta enseñarles a sus nietas Danna y Camila la importancia del respeto hacia los demás a través de un juego. Ellas deberán escribir la palabra "disculpas" cada vez que falten el respeto a otro animal. Luego de varios días de burlarse de los demás y llenar sus cuadernos de disculpas, las conejas se dan cuenta de lo difícil que es borrar las marcas que deja el irrespeto, al igual que en el corazón de quienes lastiman con sus palabras.