Un huevo de gallina se negó a huir cuando el gigante que vivía en el jardín se enojaba los días de lluvia y perseguía a los animales. Cuando el huevo nació como un pollito valiente, le ofreció al gigante usar su paraguas los días de lluvia para que no se enojara. El gigante encontró el paraguas tan gracioso que se le pasó el enojo, y desde entonces los invita a todos a jugar bajo su paraguas cuando llueve.