La leyenda japonesa cuenta que si una persona construye 1,000 grullas de origami, se le concederá su deseo. Sadako Sasaki, una niña de Hiroshima que sobrevivió a la bomba atómica pero desarrolló leucemia, deseó curarse mientras construía grullas de papel en el hospital. Aunque murió antes de terminar, sus amigos completaron la mil grullas en su memoria para desear la paz. Desde entonces, las grullas de papel se han enviado a Hiroshima cada 6 de agosto para con