La huella de carbono mide el impacto de una persona en el planeta a través de un recuento de las emisiones de dióxido de carbono producidas por sus actividades cotidianas como el consumo de alimentos y la generación de residuos, abarcando todo el ciclo de vida de los productos utilizados. Un ejemplo es cómo el cuerpo humano consume alimentos y expulsa dióxido de carbono de forma diaria, dejando una huella en el medio ambiente.