Este poema rinde homenaje a Txefo, una persona que luchó contra la diferencia y la enfermedad con dignidad, alegría y genialidad. Aunque sufría a veces, siempre mantuvo una sonrisa satisfecha. Ahora que ha fallecido, su recuerdo permanecerá en los corazones de sus seres queridos y en la naturaleza que tanto amaba. Su espíritu vivirá para siempre.