El documento define el olvido como la cesación de la memoria o el afecto que se tenía. Luego cuenta la historia de vida de Lolek, un joven polaco que vivió la segunda guerra mundial y dedicó su vida a servir a Dios y a los demás a través de su amistad con Juan Pablo II. Finalmente, Lolek les pide a los lectores que no olviden algo: aunque él se vaya, no los dejará solos.