Este documento analiza los problemas fundamentales de Panamá como país. Señala que los problemas no radican en los gobernantes específicos sino en la población panameña como "materia prima defectuosa". Argumenta que los panameños tienen vicios como ser "juega vivo", deshonestidad, falta de valores y responsabilidad ciudadana que impiden el progreso del país. Concluye que para mejorar la situación se requiere un cambio en la conciencia de los propios panameños antes que esperar a un líder mesiánico.